El hábito es hijo de la disciplina.
La disciplina forma hábitos, y los hábitos terminan moldeando nuestra vida. En la vida espiritual también necesitamos perseverancia para formar aquello que edifica nuestra fe.
La disciplina forma hábitos, y los hábitos terminan moldeando nuestra vida. En la vida espiritual también necesitamos perseverancia para formar aquello que edifica nuestra fe.